Situada en un terreno en pendiente, es una casa que se ajusta a la tipología del palacio señorial renacentista aragonés. Adosado a las viviendas adyacentes por paredes medianeras, es un edificio con gran desarrollo horizontal, de tres plantas más sótano, realizado en sillería de arenisca. Las plantas no presentan ningún elemento de separación entre unas y otras. En la baja se abren tres grandes vanos, dos ventanas adinteladas con marco liso y la puerta de acceso. Esta es en arco punto, con el intradós recorrido por moldura saliente a modo de chambrana y la rosca escalonada en tres niveles de profundidad por dos finas molduras. Apea en pilastras toscanas, con el frente decorado con un gran motivo de cuero recortado; solo una de ellas tiene basa debido a la inclinación de la calle. En la planta principal se abren tres balcones, en eje con los vanos descritos, sin ningún motivo decorativo. En la superior, la tradicional galería de arquillos se sustituye por una hilera de cinco ventanas cuadradas de pequeño tamaño, con el alféizar moldurado, situadas a cierta distancia unas de otras. El alero tiene cierto vuelo. Se sitúa sobre una voluminosa cornisa de piedra con una sucesión de molduras en bocel y listel. Su interior se encuentra totalmente remodelado.
Tanto la sobriedad de la fachada como los motivos decorativos de las jambas y la reinterpretación, o simplificación, del mirador de la planta superior parecen remitir a un momento tardío en la evolución del palacio renacentista.