Alborge es un pequeño pueblo ribereño donde el Ebro sigue siendo el gran protagonista. Sus caminos de ribera, las huertas, el azud y el entorno del molino harinero del siglo XVI —visitable hoy en una visita 360° desde la web comarcal— dibujan un itinerario tranquilo y auténtico junto al río. Desde el Mirador de las Tres Aguas se obtiene una de las mejores panorámicas del sistema hidráulico y el paisaje agrícola de la Ribera Baja. El casco urbano guarda también sorpresas: la fachada neomudéjar del Ayuntamiento, la iglesia barroca de San Lorenzo, una nevera excavada en la roca arenisca y una almazara fechada en 1775 que conserva todavía parte de su maquinaria original.