Cinco Olivas ocupa uno de los meandros más cerrados del Ebro, casi rodeada por sus aguas, lo que le confiere un paisaje singular y una relación íntima con el río. A pesar de su reducido tamaño, conserva un patrimonio hidráulico notable: el monumental molino harinero de regolfo de tres plantas, el molino aceitero del siglo XVIII y los restos del antiguo paso de sirga hacia Alborge, junto a la curiosa silla de paso hacia Alforque, un artilugio que recuerda cómo se cruzaba el río antes de los puentes. El embarcadero, el lavadero y el merendero junto al agua completan una visita que combina patrimonio, paisaje y descanso en uno de los tramos más evocadores de la Ribera Baja.