Se trataba de una vivienda permanente. Es un edificio de ciertas dimensiones, en estado de ruina, con dos depósitos de aceite adosados por su parte trasera. Constaba, aparentemente, de tres pisos. Tiene planta rectangular y está elevada en mampostería muy irregular (dispuesta en dos finas capas con una intermedia de relleno) revocada con yeso tanto exterior como interiormente. A pesar de la relativa precariedad de los materiales, la construcción se finalizó con una cierta voluntad estética que intenta dotar de plasticidad a la fachada mediante el uso de diferentes revoques en la planta baja y en las superiores (yeso sin mezclar en la inferior; yeso con tierra, que le da un tono más rojizo y una textura rugosa, en los superiores) y los resaltes de yeso en las esquinas de las plantas superiores, a modo de pilastras adosadas. La puerta de entrada se encuentra en uno de sus lados cortos. Es de grandes dimensiones, en arco muy rebajado compuesto únicamente por tres grandes bloques de piedra caliza tallados en curva. Sobre la central hay un resalte con la fecha de 1886 tallada. La planta baja es un amplio espacio unitario cubierto con bóveda de medio cañón muy rebajada. Junto a la puerta, a la derecha, se encuentra la escalera de subida, configurada mediante grandes sillares paralelepipédicos de piedra hincados en la pared y totalmente volados. Las plantas superiores están totalmente en ruinas, quedando solo en pie el muro trasero y las dos esquinas frontales. Los dos depósitos de aceite se encuentran adosados a la casa por su fachada posterior. También están adosados el uno al otro. Son de planta circular, de aproximadamente 2,5 metros de diámetro y unos 3 de profundidad. Están realizados con una especie de hormigón de yeso con guijarros de diferentes tamaños, y tenían el interior completamente revestido de ladrillos vidriados, que todavía se conservan en su mayor parte. Tenían conductos de comunicación con la planta baja de la casa, cuya salida todavía puede verse desde el interior.