Quedan muy escasos restos de lo que debió de ser un recinto defensivo dotado de al menos un torreón.
Por lo que se refiere al torreón, únicamente subsiste el fragmento de un lienzo de muro, muy rebajado en altura y con la superficie profundamente descarnada en algunos tramos. Presenta un gran grosor, superior a un metro, y su estado permite comprobar que está construido con dos capas exteriores de mampostería muy irregular trabada con muy abundante mortero de yeso grueso, entre las que se dispone un relleno de peor calidad, realizado con mampostería más menuda mezclada con barro y algo (muy poco) de yeso.
En algunos puntos de la cima del cerro quedan mínimos restos de los muros del recinto defensivo, que pudo tener una planta aproximadamente rectangular. En su interior puede verse una depresión del terreno que ha sido interpretada en ocasiones como un posible aljibe.
Los restos conservados no permiten dilucidar cómo sería exactamente la estructura del conjunto.