Está construido aprovechando un talud del terreno, lo que permite que por su parte trasera la parte superior de las cámaras quede accesible para efectuar su carga.
Es una gran construcción de planta cuadrangular, elevada en mampostería de cierto tamaño regularizada y escuadrada.
En su interior se abren dos cámaras circulares gemelas, descubiertas por la parte superior, que horadan toda la altura de la construcción. Se trata de las cámaras de cocción del mineral, cada una de ellas con un diámetro de 2,27 metros.
En el frente de la construcción abren cuatro vanos, estrechos, alargados y en arco carpanel, destinados a la carga del horno. Los dos inferiores, a nivel de suelo, servían para la carga de combustible. El espacio situado ante ellos iba protegido por un cobertizo, del cual todavía queda restos; este cobertizo estaría abierto por su frente y cubierto a un agua, que apoyaría en el muro exterior del horno. Los dos vanos superiores servían para la carga de mineral, ya que la bóveda interior del horno configurada con el propio mineral debía de realizarse inmediatamente por debajo de ellos. A través de estos vanos se realizaría la carga de yeso hasta una altura de aproximadamente 3,60 metros. Desde allí hasta los 6,50 metros de altura total de cada una de las cámaras, la carga se haría desde arriba, desde el talud situado en la parte trasera, para lo cual existen dos aberturas a modo de puertas en la parte superior del horno.
Se trata de un horno de doble cámara, de características muy diferentes a los hornos de yeso para uso vecinal usuales en la comarca. Estaba destinado a una explotación de carácter relativamente industrializado, lo cual denotan tanto sus dimensiones como la calidad de sus materiales y el hecho de que disponga de un camino de acceso acondicionado para el tránsito de carros.