Es un edificio aislado de la zona de vivienda, muy similar en cuanto a su tipología a otras almazaras de la comarca, pero con determinados elementos interiores que le prestan un interés arquitectónico añadido.
Tiene planta rectangular y está construido en mampostería, con alguna cadena de ladrillo y con el paramento de la zona de la puerta también en ladrillo. Esta es en arco de medio punto muy rebajado, de ladrillo dispuesto a sardinel.
Sin embargo, el elemento más destacado del exterior es la construcción turriforme que revela la presencia al interios del característico castillete. Presenta la tipología habitual: cuadrangular, macizo y cubierto a cuatro aguas. En sus proximidades puede verse la chimenea, único resto de la caldera.
El interior está articulado longitudinalmente en tres partes por dos arquerías de ladrillo. Una de ellas compuesta por dos arcos de medio punto que apean sobre pilares cilíndricos, y, la otra, por arcos rebajados apoyados en anchos tramos de muro.
La prensa se aloja en el espacio central. La viga se ha reconstruido en la reciente restauración. En un extremo se encuentra la piedra sobre la que se dispone el husillo de madera (se conserva el original) cuya rotación servía para hacer palanca y mover la viga. Tiene otro apoyo en la parte central, con apeos de madera hincados en un gran bloque de piedra. Y, en el extremo más próximo a la pared, la viga se inserta entre la dos vírgenes de piedra, con hendiduras en las que se introducía el calce de madera que ayudaba a controlar la posición de la pieza.
Entre las vírgenes se encuentran la encapazadera (elemento donde se disponían las esteras con las olivas para ser prensadas) y dos pilas de decantación de diámetro decreciente, todas ellas talladas en bloques monolíticos de caliza.
Los restantes elementos interiores relacionados con el proceso han desaparecido. En el exterior se conserva la piedra del ruejo y dos balsas de moler.