Se trata de un edificio de planta rectangular, construido en sillería en la parte inferior, donde se aloja el cárcavo, y en mampostería en los dos pisos superiores. En la primera planta se encuentra todavía parte de la maquinaria y la rueda de moler, mientras que en la segunda hay una máquina clasificadora de harina. El forjado de las entreplantas es de vigas de madera y revoltón de yeso. Cubre a dos aguas con teja árabe apoyada directamente sobre un mortero de yeso, sin un cañizo intermedio.
Respecto a su arquitectura exterior, debe destacarse el gran tajamar que precede al molino. Está construido en sillería y mampostería, tiene una longitud próxima a los 8 metros y una altura de 3, y su función es proteger el edificio de las avenidas de agua. Con este fin presenta un frente redondeado que se va ensanchando hasta llegar al lateral del edificio, a la vez que traza una curva, cuyo fin es derivar hacia el cauce la fuerza del agua.
A comienzos de 2009, durante el proceso de restauración del molino, se eliminaron los lodos que colmataban el cárcavo y quedó al descubierto el cubete de regolfo que había en su interior. Está constituido por tres piezas de piedra superpuestas (de 60 centímetros de altura la inferior y 40 cada una de las dos restantes), que al exterior componen un bloque cuadrangular de 140 centímetros de altura, 155 de anchura y 185 de longitud; al interior, un hueco cilíndrico de 105 centímetros de diámetro y 120 de altura; en esa misma estructura de piedra también se ha tallado el tramo final del saetín (28 centímetros de anchura y 130 de altura).
El resto del recorrido del saetín que discurre bajo la planta de molienda está forrado por losas de piedra. Tiene una longitud de 5,25 metros y una altura homogénea de 130 centímetros; su anchura, sin embargo, es decreciente: de los 60 centímetros del comienzo hasta los 34 de la embocadura del tramo tallado en el cubete.