Se eleva sobre dos gradas cuadrangulares de piedra caliza. Tiene el fuste cuadrangular, con imagen de la santa en la parte superior del mismo, y remate mediante un pequeño casquete hemiesférico (colocado sobre una losa ligeramente saliente respecto al fuste) que ha perdido la cruz de forja que lo coronaba. El fuste está realizado en mampostería, trabajada en bloques paralelepipédicos más o menos regulares, y se encontraba recubierto de un revoque de yeso, que en la actualidad se conserva únicamente en la parte superior del pilar y en uno de sus laterales. La figura se encuentra en una hornacina rectangular poco profunda. Está realizada en cerámica policromada, compuesta por cuatro pequeños baldosines.
Es prácticamente idéntico al pilón de Santa Bárbara, lo que parece indicar que comparten tanto datación como constructor.