Esta ruta permite acceder a uno de los puntos de mayor interés para los habitantes de Gelsa, el Pilón de las Lebatas. El sendero, PR- Z 65, discurre por caminos rurales y senderos sobre parcelas de titularidad municipal.
El Pilón de las Lebatas fue una atalaya de vigilancia, obra de arquitectura militar de la época morisca, probablemente de hacia el siglo X-XI, cuando se instaló la población morisca en Gelsa, tras la conquista de territorio hacia el siglo IX y X.
En la obra Apuntes critico-históricos de la Villa de Gelsa, realizada por don Francisco Falcón y Cercós en 1905, se menciona cómo los árabes construyeron los dos torreones al este del pueblo, distantes entre sí poco más de un kilómetro: el Pilón de la Atalaya y el Pilón de las Lebatas, para vigilar el lado opuesto al Ebro, cuyas riberas estaban defendidas por los castillos de Quinto, Matamala y Velilla.
Su ubicación se solía situar en cerros elevados, como en el Pilón de las Lebatas, que posibilitaban el dominio visual del terreno y su conexión con las atalayas más próximas. A su cargo estaban permanentemente uno o dos hombres, o bien un pequeño destacamento de vigilancia, cuyo objetivo era encender las hogueras y transmitir mensajes desde lo alto. Actualmente solo se conserva la parte inferior de la misma.