El acueducto se encuentra adosado a la noria, recibiendo el agua de la acequia elevada por ella y dirigiéndola hacia la conducción subterránea que la transportaba hacia distintos puntos del monasterio. Es una construcción de sillería de buena calidad, que presenta ciertas diferencias entre la parte inferior y la superior que pueden indicar un recrecimiento en época indeterminada: los sillares son más pequeños y regulares en la mitad inferior, y más grandes y heterogéneos en la superior, donde componen hiladas más irregulares. Su trazado es recto, con un pequeño quiebro en ángulo en el tramo más próximo a la noria. En su parte inferior se abren cinco arcos apuntados. Los estudios arqueológicos realizados con motivo de la restauración del monasterio han permitido reconstruir el trazado de la conducción de agua que se iniciaba en este acueducto. Desde allí, rodeando el palacio abacial, se dirige hacia la entrada de la Puerta Real, pasando a estar excavada en la roca arenisca, para volver a entrar en el monasterio, a la altura de la casa del guarda; allí, sigue en paralelo a la galería herreriana, pasando junto a la iglesia, en dirección a la almazara de aceite. En esta zona se pierde, pudiendo derivar agua, para volver a aparecer en la sala de los monjes o scriptorium. Previamente se desgaja una canalización que lleva el agua hasta el lavatorio.