Se ajusta a la tipología de los azudes habituales en el Ebro, con disposición diagonal respecto a la corriente para oponer menor resistencia al agua y un perfil ondulado dentro del trazado general; elementos ambos que contribuyen a evitar la colmatación de tierra ante él.
Sin embargo para adaptarse a las fuerzas que ejerce el agua en el emplazamiento elegido se diseñó de la manera que a continuación se describe. Con una longitud total de unos 1200 m, se ha dividido tres tramos. El primero de unos 300 m, arranca de la orilla derecha en el centro interior de una curva, es decir, en el punto donde el agua entra con menor fuerza, por lo que la diagonal comienza con un ligera curvatura contraria al caudal del río. Luego suavemente se ondula para describir otra curva de otros 300-400 m, esta vez a favor del curso de agua. Mientras tanto se ha aproximado a la orilla contraria a la que discurre muy próximo los restantes metros, creando una conducción estrecha, hasta llegar al norial y molino.
En el comienzo del azud en las proximidades de Cinco Olivas todavía es visible un puerto que fue de presencia obligatoria en todos los azudes del Ebro para garantizar el tráfico fluvial. Se mantiene el muro de contención, construido en sillares, en la orilla, y otro, dispuesto de forma paralela, a una distancia de 10-12 m. En su momento, esta apertura, para evitar pérdida de agua, solía cerrarse con las llamadas entibas o compuertas de madera, que se retiraban en los momentos precisos. A diferencia de otros puertos que se han cerrados con bloques de hormigón, éste se ha mantenido abierto.
Por otro lado, igual que el resto de los azudes de la zona está construido en mampuesto, y en sección ofrece el mismo perfil: primero, aguas arriba, un talud con una inclinación de unos 45º, continuando en lomo en la parte superior que se prolonga en una pendiente suave de 8 a 10 m al otro lado.